jueves, 10 de noviembre de 2011


En este blog pretendemos tan sólo ir explicando los diferentes momentos de la Santa Misa y aportar un documento que facilite el seguimiento de la misma, respecto al significado del momento y el comportamiento indicado por la liturgia.

Cada vez que la Iglesia celebra la Eucaristía, el Señor se hace presente en los signos sacramentales del pan y del vino, en el acto de ofrecer la propia vida al Padre para liberar la entera humanidad de la esclavitud del pecado. En Cristo y con Cristo se hace presente su obra salvífica, el Sacrificio de nuestra redención en la plenitud del Misterio Pascual, es decir, de su Pasión, Muerte y Resurrección. No se trata de una presencia estática, puramente pasiva, del Señor, ya que Él se hace presente con el dinamismo salvífico de su Muerte y Resurrección gloriosa; se hace presente como Persona que viene a nuestro encuentro para redimirnos, para manifestarnos su amor, para darnos su misma vida con el Pan de la vida eterna y el Cáliz de la eterna salvación, para unirnos a Sí y hacer posible que en Él —en Cristo y bajo la acción del Espíritu Santo— restituyamos al Padre, en acción de gracias, todo lo que del Padre proviene. FUENTE